luz negra

Publicación original del proyecto Habitación de Dibujo. Coordinado por Walter Iraheta

Insistir tanto en un tema tiene sus ventajas, con el tiempo puede llegarse al dominio sobre eso que se insiste.

Desde Rembrandt hasta Cindy Sherman, muchos artistas han hecho del retrato el interés particular de su producción.  El rostro pasa a ser un vasto terreno sobre el cual circular,  el rostro como paisaje, el rostro como identidad, el rostro como plano geométrico o como una estructura abstracta. El rostro como distintivo del ser humano que a su vez es el distintivo de todas las cosas.

Los rostros de Romero son rostros con autonomía, con vida propia, no parecen pertenecer a alguien, la tensión y el halo de misterio que transmiten los presentan a veces como seres incorpóreos con un aire de soledad y desasosiego. Se podría hablar quizá de cabezas como en la obra de Álvaro Menéndez Leal.

Despreocupado por los detalles, las proporciones y los cánones académicos, Romero no dibuja ojos, propone miradas, no pinta volúmenes, muestra presencias,  no define contornos, nos hace escuchar murmullos. Goter y Moter y esa incertidumbre de no saber si estamos muertos o si aún seguimos vivos. Al fin y al cabo ya dijimos que insistir tanto en algo tiene sus ventajas, pero también sus riesgos.


Habitación de Dibujo, mayo de 2020

Museo Reina Sofía

“La pintura de Antonio Romero constituye un notable relato visual en el que se condensa el tiempo presente. Sus cuadros, quizás por la propia formación del autor, a medio camino entre las bellas artes y el diseño gráfico, tensionan la más rica tradición del lenguaje pictórico. Las escenas y motivos capturados en el pigmento, denotan un carácter cinematográfico por el modo en que se compone el lienzo, la temporalidad fugaz que dimana de sus representaciones y las actitudes de los personajes anónimos que pueblan las imágenes de Romero. Son escenas que a través de los conjuntos que conforman las series permiten hilvanar una narración, una secuencia de naturaleza casi fílmica. En la obra de Antonio Romero hay un realismo lacerante, los retratos que hace son construcciones que desidentifican, borran la individualidad y la subjetividad de las figuras”.

“En un contexto de extrema violencia como el de la realidad social salvadoreña, las estrategias de ocultamiento de las identidades que traducen las series de Antonio Romero sintetizan la tensión ciudadana. En diferentes momentos, la pintura del artista ha reparado en las formas de sobre-exposición u ocultamiento de la individualidad en tanto estrategia de supervivencia en un entorno límite. Esto se manifiesta en la propia elección del lenguaje pictórico en Romero, donde el expresionismo y el tenebrismo de las imágenes, la elección de una paleta cromática ocre y oscura, y el modo en que las manchas gestuales de pintura borran la figuración, adquieren una dimensión altamente significante”.

Extracto /// MNCARS


La Fundación Museo Reina Sofía recibe de sus patronos más de 80 obras en donaciones
Nota de Prensa Museo Reina Sofía

El pintor Antonio Romero, uno de los principales autores de la pintura salvadoreña contemporánea llegará al Museo con cinco obras de una de las series más importantes en su trayectoria: Navarone


 El Reina Sofía celebra su 30 aniversario con donaciones
Nota el Pais

“En el museo vamos haciendo barridos de países: ya hemos explorado lugares como Perú, Chile, Argentina… pero nos faltaba Mesoamérica”, explica el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel. “En lugares como El Salvador hay una generación de artistas jóvenes de gran proyección internacional. Además, a nosotros también nos interesan mucho los artistas de las comunidades mayas, cuyas propuestas cuestionan algunas ideas eurocéntricas sobre conceptos como la abstracción, que para ellos no gira solo en torno a las formas, sino que supone un modo de contar en sí mismo”. Patrocinados por Cáder-Frech, varios profesionales del Reina realizaron un viaje por El Salvador y Guatemala donde conocieron in situ sus escenas creativas. De ahí surgieron varias compras de jóvenes artistas cuyas obras plantean reflexiones críticas sobre la sociedad en la que se inscriben.


Arte salvadoreño se exhibirá en el Museo Reina Sofía de España
Nota El Diario de Hoy

“Estamos muy felices de compartir sobre la generosa donación del fundador de Y.ES, Mario Cáder-Frech al Museo Reina Sofía, que añadirá obras de ocho artistas salvadoreños a su colección, siendo esta la primera vez que salvadoreños se incluyen en ella”, divulgó la fanpage de Facebook @yescontemporary.

Los artistas salvadoreños seleccionados fueron Abigaíl Reyes, Walterio Iraheta, Simón Vega, Guadalupe Maravilla, Natalia Domínguez, Antonio Romero, Anuto Chavajay Ixtetela, Karlos Cárcamo, Ernesto Bautista y Marilyn Boror Bor. Para conocer más detalles visita la fanpage @yescontemporary.

selfie

Selfie
Museo de Antropología David J. Guzmán
del 30 de julio al 8 de septiembre de 2019

Auto retratos del desasosiego
Miguel Huezo Mixco

El apetecido trofeo del reconocimiento social tiene en el selfi uno de sus principales aliados. Intrépidos cazadores de instantáneas buscan la popularidad tomándose fotos de vértigo en lo alto de rascacielos. Beyoncé se hace un vídeo de cinco segundos frente al espejo y consigue la atención de más de veinte millones de personas. Hasta el explorador Curiosity encuentra un momento en las áridas colinas de Marte para hacerse una selfi.

Antes de las redes sociales muchos pintores se retrataron a sí mismos para perdurar en la posteridad o dejar constancia de sus estados de ánimo. Una catarata de superyós, con los nombres de Velázquez, Van Gogh, Picasso, Frida Kahlo y Andy Warhol, ha acaparado los altares de la auto representación.

El selfi es una práctica antigua que, como todo autorretrato, expresa la manera en que su autor se mira a sí mismo, y también cómo quiere ser visto. Narcisistas, provocadores o insolentes, en nuestros días millones de usuarios de las redes sociales reproducen hasta la náusea sus propios retratos mostrando sus hábitos alimenticios, sus cambios de “look” y hasta su vida íntima.

I bienal de dibujo

Habitación del dibujo
Museo de Arte de El Salvador
Diciembre de 2019 a mazo de 2020

Espacio habitable

Más información. Descarga Bienal de Dibujo El Salvador

 

Autonomía del dibujo
Walterio Iraheta // Curador

La historia del dibujo se cuenta a la sombra de la pintura, la escultura y la arquitectura; hasta hace poco tiempo se pensaba que este no podía existir sino en función de otras disciplinas artísticas. La idea de lo preliminar y del estudio duró hasta bien entrado el siglo XX.

En alguna medida, el arte contemporáneo se ha encargado de reivindicar el dibujo como un medio autónomo e independiente, le ha dado la posibilidad de potenciarse a sí mismo en una especie de emancipación tardía dado que el dibujo es uno de los medios más antiguos, que no solo existió antes que la arquitectura o la escultura, sino que fue desde el principio el más usado; su naturaleza lo vuelve una de las expresiones humanas más sencillas y accesibles.

Pero si el arte contemporáneo desembaraza y libera el dibujo de su función tradicional, es importante destacar que algunos artistas reivindican también la idea del boceto, dándole al proceso tanto valor como a la obra terminada. No es extraño encontrarse en el circuito del arte actual con obras que son concebidas desde el dibujo como base o como estrategia conceptual, con un acabado y un manejo del medio que dejan claro que se trata de una obra en sí misma. Hoy, el dibujo de gran formato y sobre soportes no tradicionales compiten con la pintura y la escultura en condiciones más equilibradas.

El dibujo está en los genes desde el principio de la humanidad. Centroamérica ha contado desde siempre con grandes dibujantes y con una tradición gráfica que bien vale la pena recuperar. El «nuevo» interés por el dibujo en el arte actual no es más que un volver a lo básico, aquello que es esencial, un retorno a ese gesto primigenio y universal.

Artistas participantes//
Saúl Ayala, Marlov Barrios, Moisés Barrios, Luis Cornejo, Luciano Goizueta, Gerardo Gómez, Luis González Palma, Walterio Iraheta, Luis Lazo Chaparro, Juan Carlos Lazo Tablas, Anna Matteucci, Erick Menchú, Roni Mocán, Ronald Morán, Gabriela Novoa, Laura Astorga Monestel, Ángel Poyón, Fernando Poyón, Javier Ramírez, Osvaldo Ramírez Castillo, Abigail Reyes, Antonio Romero, Mario Santizo, Carmen Elena Trigueros, Simón Vega y Xhe.

Dibujos de cipotes//
Raquel Cañengües, Rene Edgardo, Karla Eunice Letona López, Andrés Rivera y Santiago Salazar López.

hechos de un buen ciudadano

Hechos de un buen ciudadano
Curaduría: Virginia Pérez Ratton y Tamara Díaz Bringas
Centro Cultural de España
Noviembre de 2006

09

+más info [blog de Tamara Díaz]

A: Eduardo Chang, Roberto Melara, Antonio Romero, Marta Eugenia Valle, Verónica Vides y Rodolfo Walsh

Queridos artistas,
Como algunos de ustedes ya saben, Juan Sánchez, Director del CCEsv, nos ha invitado a organizar una exposición de artistas salvadoreños, que se abrirá en el centro de manera paralela a la Bienal Centroamericana en noviembre del 2006.

Nos gustaría invitarlos a que nos envíen propuestas que estén trabajando recientemente y que podamos considerar en la exposición.

De nuestro acercamiento a la producción artística salvadoreña, a través de las visitas que hemos hecho recientemente, así como del contacto sistemático con artistas y gestores culturales, nos parece relevante el acercamiento a problemáticas urbanas y dinámicas sociales que están realizando algunos de los artistas salvadoreños.

Por ello, quisiéramos desarrollar un tema centrado en lo urbano, en respuesta al programa de “limpieza” de la ciudad denominado “Brocha en mano”, que tiene como objetivo borrar con pintura los graffiti y marcas de los muros de la ciudad. De alguna manera, tanto simbólica como física, esto equivale a una obliteración de signos y puntos importantes para un sector de la población.

Igualmente, muchos de los edificios y casas históricos de la ciudad son destruidos por diversos motivos -el abandono, los desastres naturales, la demolición. A partir de estos cambios impuestos a una fisonomía en permanente modificación, queremos plantear un espacio de reflexión sobre arte y ciudad.

Como quisiéramos que esta exposición se articule de manera más orgánica en torno a estas preocupaciones, les proponemos una circulación colectiva de mails, donde podamos comentar sobre los diversos proyectos y así, integrar un diálogo entre la curaduría y la práctica artística de cada uno, de manera que podamos trabajar conjuntamente el proceso de la exhibición.

En espera de sus respuestas, les mandamos un abrazo,
Virginia Pérez-Ratton y Tamara Díaz Bringas / Curadoras


Estimadas Tamara y Virginia

Desde hace un tiempo he considerado realizar composiciones tipográficas que pueden ser vallas publicitarias instaladas en las calles como también no me molestaría pintarlas y exponerlas en un lugar cerrado. Consisten en la utilización del discurso de los funcionarios públicos que a diario aparece en los periódicos del país y que denotan malicia y manipulación de la información relacionada a problemas como la violencia.

Imagino las composiciones perfectas y limpias, contrastando con el mensaje propuesto – la violencia ideológica y política hacia la población. Como ejemplo, cito las recientes declaraciones del viceministro de seguridad Astor Escalante, en el sentido de que la sociedad no tiene la culpa de que los reos sean delincuentes. Esto reduce la delincuencia al relativismo y al libre albedrío, liberándose del compromiso que tienen como funcionarios públicos en la solución de problemas vitales como la seguridad colectiva La carencia de reales programas de reinserción social se remplaza por la culpabilización del sujeto que delinque, se minimiza el problema real mediante la mentira y el miedo, sin embargo es una cuestión de urgencia a tratar.

Antonio Romero

territorio[s]

Territorios
Danny Zavaleta y Antonio Romero
Teatro Luis Poma// Octubre de 2018
Coordinada por Mauricio Kabistán

Territorio[s] es un relato sobre el ejercicio del poder, un poder caótico y en disputa que construye otros poderes que se ensanchan, amalgaman o superponen determinando la cotidianidad. Estado, dinero, ideologías y grupos criminales construyen fronteras invisibles obligando a entender cómo y cuándo actuar según el ejercicio de la fuerza sobre el territorio.

La exposición esta compuesta por 6 obras que cuestionan y muestran el ejercicio del poder sobre la población: Espacio habitable y No pasó nada de Antonio Romero; Danny Zavaleta presenta El tur, retrato hablado, el traje y un videoarte sin título que expresa metafóricamente la realidad salvadoreña, mostrando el ejercicio de atrapar y matar moscas como algo habitual y sin consecuencia.

Lisa de obras

Espacio Habitable350x508,97

Espacio habitable, 2008 [Antonio Romero]
Intervención que muestra un plano de una vivienda mínima, en el que la lucha por el territorio invade la intimidad doméstica; ofrecida como una solución al problema de vivienda en El Salvador, representa las las luchas de poder dentro del espacio que deriva en expulsión de sus habitantes.

No pasó nada, vídeo y manuscrito, 2018 [Antonio Romero]
Pequeños fragmentos del relato son audibles y representan el control territorial y la naturalización de la violencia. ¿dónde vivís?… No pasó nada… El vídeo muestra a una persona que fue retenida por un grupo de poder que controla un fragmento del territorio y que en su miedo a perderlo reacciona violentamente hacia la presencia de cualquier desconocido.

Vídeoarte sin título, 2009 [Danny Zavaleta]
Vídeo a manera de metáfora de la realidad salvadoreña, muestra el ejercicio de atrapar y matar moscas como algo habitual y sin consecuencia.

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El tur, 2006 [Danny Zavaleta]
Una pieza que subraya las zonas de poder en el territorio y que visibiliza las fronteras de la violencia.

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Retrato hablado, 2008 [Danny Zavaleta]
Un impreso que registra una serie de cartas y documentos que relatan la vida de Carlos Portillo, salvadoreño, ex integrante de las Fuerzas Armadas y de la MSS, emigrante y retornado. El ordenamiento de estos relatos permiten un giro insospechado a la percepción que generalmente se le aplica a una persona como Carlos. Al ponerlas en escena ofrecen una lectura sobre los principios, valores y sentimientos de alguien que se ha visto envuelto en sucesos delictivos. Carlos Portillo le entregó este álbum al artista. Retrato hablado es la interpretación de su vida, y la de muchos centroamericanos, de manera desprejuiciada.”

-Tomado del catálogo de la muestra “Mirando Al Sur” curada por Rosina Cazali.

L

El traje, 2007 [Danny Zavaleta]
Un planteamiento acerca de la crisis de la identidad nacional.

no pasó nada

No pasó nada [vídeo/instalación]
Embajada de México en El Salvador
del 10 al 28 de febrero de 2018

¿Dónde vivís?… No pasó nada… ¡Hey!, párate ahí… No pasó nada. Fragmentos de un relato que invaden la sala y reconstruyen un rostro borroso. Un acercamiento a un acto cotidiano que suscita una reflexión sobre la naturalización de la violencia, el miedo.

Murmullo nace de una preocupación personal e íntima sobre las marcas de las experiencias y cómo esas marcas perduran en el tiempo, incluso más allá de la persona que las ha vivido. Una serie de obras que por su peso dramático evidencia principalmente la violencia social tanto desde el Estado como del colectivo mismo.

Si bien Murmullo esta enraizado en un contexto local, tiene la plena intención de transitar hacia otras “realidades” como una metáfora, como un cuento inocente o descarnado, como nuestro retrato, como un espejo.

2
Testimonio manuscrito

Una reflexión, un reflejo de un padecimiento cada vez más sutil, más brutal, más invasivo, el dolor en ocasiones es más que un golpe, es el sufrimiento del día a día, el no darse cuenta de las cosas, la naturalización de la violencia.

El testimonio como interpretación de la realidad, un relato…

aquí y ahora: transcultura

Aquí y Ahora: Transcultura
Curaduría: Alana Alanna Lockward y Alanna Heiss [PS1 MOMA]
Centro Cultural de España en El Salvador // Noviembre 2007

¿VISA PARA LA TRANSCULTURA?
Por Alanna Lockward

Fuente origen:
https://alannalockward.wordpress.com/2013/08/20/transcultura/

Alana Alanna Lockward y Alanna Heiss (foto: https://alannalockward.wordpress.com/)

Artistas participantes//
Mayra Barraza, Nicolás Dumit Estévez, Walterio Iraheta, Kalup Linzy, Ronald Morán, Alexia Miranda, Iván Navarro, Wanda Raimundi Ortiz, Antonio Romero, Ana Urquilla, Verónica Vides – Javier Marcos, Simòn Vega y Danny Zavaleta.

Cuando recibí la invitación de Rebeca Dávila a participar en este proyecto como co-curadora junto con ella y Alanna Heiss, acepté con entusiasmo moderado. Me parecía una idea fantástica, pero poco o prácticamente imposible por dos razones. La primera de ellas el factor tiempo. La invitación me llego a mediados de agosto y la exposición estaba pautada para noviembre. Un proyecto de talleres y exposición con las características y dimensiones de Aquí y Ahora: Transcultura, en parámetros alemanes tomaría no menos de dos años de preparación. Lo digo en serio. Continúe respondiendo los correos de Rebeca sin hacerle caso a mi reprobable transculturización alemana, recordándome el calor y la humedad del trópico dominicano, donde nací, y el verde del paisaje tan parecido al salvadoreño. Le seguí la corriente y para asegurarme de la pureza de mis intenciones le puse condiciones a mi participación, de forma tal que el proyecto de alguna manera aterrizara en mi universo de posibilidades.

De repente me llegaron las racionales de los artistas en correos separados, cada una con cinco archivos que baje pacientemente en mi computadora. Esos poco más de cincuenta archivos me inscribieron en un curso intensivo de Salvadorian Reality 101, pero aún  frente a ello y a la evidencia programática que llegaba a mi correo yahoo, Aquí y Ahora me seguía pareciendo un espejismo muy bonito. Lo que me lleva a citar la segunda razón por la que consideraba la idea una locura tan improbable como ponderable y atractiva.

La audaz ocurrencia, o no se si llamarla frescura inocente, de Rebeca Dávila de convocar a dos curadoras con el mismo (rarísimo) nombre,  y con una trayectoria tan distinta era sencillamente fantástica. Alanna Heiss es una leyenda del campo del arte internacional que lleva más de tres décadas en la línea de fuego, o en la cúspide, según la posición desde donde hablemos, del quehacer y el discurso de la contemporaneidad. Un discurso que se ha auto-declarado como el legítimo representante del “arte” a secas, sin necesidad de etiquetas como “salvadoreño”, “caribeño”, “africano” o “latinoamericano”.

Por mi parte, llevo dos décadas de trabajo independiente reconocido en círculos internacionales muy específicos que investigan, apoyan y difunden los discursos de la Otredad, en resistencia a la tristemente famosa (para nosotros) “universalidad” del arte. De modo que la combinación de posiciones curatoriales no podía ser más transgresora, más transcultura. Demasiado perfecta en su contradicción para llegar a materializarse.

Me equivoqué de punta a punta. Esta audacia imponderable está aquí y ahora tan clara frente a nuestros ojos como ha estado desde hace un año cuando tomó forma en la computadora de Rebeca Dávila, donde compuse este texto en una linda habitación del Sheraton (y esto, sí es un comercial).

Que todos estamos poseídos y todos poseemos  la transcultura, tanto los que se mueven como los que se quedan, los que nos aceptan, como los que nos rechazan, es una verdad muy clara y sencilla para nosotros, los que emigramos, pero todavía no para tantísimos otros.

El trabajo que hemos realizado juntos en esta exposición es un granito de arte muy significativo, no sólo porque se concibe y produce en un lugar que hasta hace tan poco tiempo encabezaba los titulares del mundo en relación a un conflicto armado, sino porque se suma a otras propuestas discursivas actuales que procuran alterar el curso de una visión de la Historia centrada en el privilegio aún no marcado de  los que se han auto-asignado el papel de diseñar el paradigma de la “universalidad” del arte. Así de simple.

A través del diálogo entre las obras de los artistas salvadoreños: Walterio Iraheta, Antonio Romero, Ana Urquilla, Ronald Morán, Mayra Barraza, Alexia Miranda, Danny Zavaleta, Simón Vega, y Verónica Vides y Javier Marcos; y de los estadounidenses Wanda Raimundi Ortiz, Iván Navarro, Kalup Linzy y Nicolás Dumit Estévez, la capacidad de convocatoria del tema transcultural no sólo ha tomado olor, sabor y visibilidad en el cuerpo de todos nosotros; ha depositado su solicitud de visa de legitimación en un circuito tan emblemático como el de  PS1Moma.

En un plano menos conceptual pero igualmente indispensable, este proyecto ha abierto las puertas futuras iniciativas de producción de visibilidad para el arte contemporáneo en la región centroamericana, no sólo por la originalidad de su estrategia de financiamiento sino que también por la eficiencia fuera de serie que lo ha caracterizado. Y esto también es un comercial.

murmullo

Murmullo
Embajada de México en El Salvador
del 11 de julio al 31 de agosto de 2017

Murmullo, sonido tenue, murmullo, poco intenso,
murmullo.
Voz muy baja, murmullo, ruido continuo, ¿a dónde vas?, no lo sé, murmullo.
Camino andado, murmullo, ¿a dónde vas?

La Embajada de México en el Salvador se honra en recibir en su sala de exhibiciones la obra más reciente del artista plástico salvadoreño, Antonio Romero, en una íntima exposición que lleva por nombre “Murmullo”.

Se trata de una invitación personalísima del autor a adentrarse en la profundidad creativa de su obra, a través de sus libretas de trabajo, de sus apuntes diarios, de dibujos que no por embrollados son menos diáfanos, de su íntima realidad, de la fuente primigenia de su inspiración.

Una colección de delicados susurros que envuelven casi imperceptiblemente al espectador en un torbellino visual de exiguos claroscuros, distintivo de Antonio Romero. Es un eco sutil del alma, es ese territorio indeciso del cual hablaba Octavio Paz en su poema “Carta de Creencia”; no es luz ni es sombra, es algo más profundo que al hablarnos, se vuelve en un murmullo, en aire y en palabras.

¿A dónde vas? se interpela a si mismo Antonio Romero, como una especie de confesión de fe en un inacabado soliloquio, sumergido entre pensamientos que se tornan trazos y que se vuelven alma, se vuelven suspiro, murmullo, tiempo.

Esta muestra se inscribe en la tradición hospitalaria de la Embajada de México en abrir su espacio cultural al talento nacional. Se realiza en el marco del programa anual de promoción cultural con el respaldo de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) de la Secretaría de Relaciones Exteriores y gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de San Salvador.

Francisco Javier Olavarría
Embajador de México

navarone

Navarone
Museo de Arte de El Salvador
del 16 de junio al 14 de agosto de 2016

La piel del rostro es la que se mantiene más desnuda, más desprotegida. La más desnuda, aunque con una desnudez decente. La más desprotegida también: hay en el rostro una pobreza esencial. Prueba de ello es que intentamos enmascarar esa pobreza dándonos poses, conteniéndonos. El rostro está expuesto, amenazado, como invitándonos a un acto de violencia. Al mismo tiempo, el rostro es lo que nos prohíbe matar.
–Emmanuel Levinas–

El retrato sin rostro
Élmer Menjívar

Protegerse. Eso fue lo que hizo el primer ser humano que cubrió su rostro. Protegerse físicamente de la luz, del frío, del golpe, del dolor, de la naturaleza y sus inclemencias. Luego fue también para protegerse existencialmente, protegerse del otro, de los otros, del mundo. Esconderse tras un gesto tan instintivo como ingenuo, el último recurso para tratar de no estar, volverse invisible, de conseguir ser un anónimo, un sin nombre. Protegerse de las inclemencias sociales. Proteger lo único que es irremediablemente propio: el yo, el id, la identidad, lo privado, lo que somos, quienes somos.

En estas inclemencias se ubica la cotidianidad trastocada por el símbolo del navarone que Antonio Romero ha retratado con el ingenioso juego de absurdo: el retrato sin rostro. Una iconografía tremendamente obvia, tremendamente incómoda, tremendamente directa, tremendamente simple, casi perversa, casi ofensiva, casi ridícula, casi valiente, casi cobarde.

Sin rostro estamos protegidos. Sin rostro somos amenaza. Amenazamos para protegernos. Es una violencia sin violencia, un anuncio que quizá no llegue a ser, quizá sí. El código universal del anonimato como violencia, un código que para los salvadoreños resulta dolorosamente actual. ¿Quién nos protege? ¿Quién nos amenaza? ¿De quién nos protegemos? ¿A quién amenazamos?

Luego de un tiempo haciendo retratos en su libreta de apuntes, estos saltaron a óleos de gran formato y otros adquirieron su propia personalidad en el mismo papel de libreta, y en conjunto son una gráfica confesión reposada que cuando la busco en sus propias palabras la encuentro en mi propia libreta:“Me entristece mucho el nosotros mismos. Nuestro retrato como sociedad es un tanto macabro, es un retrato de impunidad, de abusos de poder, y la impunidad y el abuso de poder son posibles porque se hacen desde el anonimato”.

El anonimato del que habla Antonio Romero tiene rostro colectivo, un anonimato multitudinario en el que confluye la vergüenza y el pudor, pero también la cobardía y la complicidad. El peligroso anonimato de una sociedad permisiva con la impunidad y el abuso que corrompen la intimidad doméstica y la convivencia pública.Víctimas y victimarios se alternan el navarone para desempeñar su anonimato, a veces, incluso, frente al espejo. Dentro de cada navarones estamos todos, y fuera también, a veces al mismo tiempo.

El Salvador, 2016